¿Vapores? ¿Por qué no gases?, Seguridad Laboral.

En oposición a los gases – pueden existir solo aprox. de 200 a 300 – el término apropiado para el estado gaseoso de la materia por debajo de su punto de ebullición es vapor. En general el vapor existe en un equilibrio con su fase líquida (o algunas veces incluso sólida) y condensa o evapora dependiendo de su temperatura. Este comportamiento se conoce muy bien en el agua: un enfriamiento del aire húmedo durante la noche causa niebla (condensación), mientras que el calor del sol de la mañana disuelve nuevamente la niebla (evaporación).

En un recipiente cerrado, la concentración máxima posible de vapor se forma encima de la superficie de un líquido. Esta concentración de vapor depende de la temperatura del líquido. En una vista microscópica, el vapor es generado por el movimiento aleatorio de las moléculas del líquido y su capacidad de sobreponerse a la tensión de superficie y mezclarse con las moléculas de aire de encima.

Cada líquido tiene una cierta presión de vapor característica que solo depende de la temperatura del líquido, y esta presión es igual a la presión atmosférica cuando su temperatura alcanza el punto de ebullición. El gráfico de esta correlación se conoce como la curva de presión de vapor, que hace posible determinar la concentración máxima posible de vapor a una determinada temperatura.

Dividiendo la presión de vapor máxima posible por la presión ambiente da como resultado la llamada concentración de saturación en Vol%. por ejemplo, para n-hexano a 20 °C (presión de vapor 162 mbar) a una presión ambiente de 1000 mbar la concentración máxima posible de n-hexano es 16.2 Vol%.

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