Etiqueta: equipos de proteccion en altura

La elección y correcta colocación del arnés de seguridad, compone una de las principales reglas de oro a la hora de la realización de cualquier tipo de trabajo en altura.

El arnés debe ir bien ajustado al cuerpo, sobre todo en la ingle y cintura (si el arnés tiene cinturón).

Los elementos anticaídas y también los elementos auxiliares que no son anticaídas que deban ir colocados en el propio arnés, irán repartidos en el mismo de manera equilibrada, fijados siempre con conectores o mosquetones de manera que no interrumpan los movimientos del trabajador; teniendo especial cuidado en que los elementos de cuerda no queden demasiado largos, de forma que el trabajador los pueda pisar al caminar o al moverse en posturas o movimientos difíciles.

Los arneses tienen distintas tallas.  Se debe adquirir el arnés adecuado para cada usuario y situación d e trabajo.

Elegir el arnés correcto no es una tarea tan sencilla como parece. Lo primero que define al arnés son las anillas que tiene. Hay arneses de una anilla, de dos, de cuatro y de cinco anillas. Cuantas más anillas tenga el arnés, mejor, siempre y cuando el usuario conozca la utilidad de las mismas y sepa usarlas correctamente.
 
El primer arnés que debemos estudiar es el de punto anticaídas «A» con una única anilla en la espalda. Según norma UNE EN 361. Este arnés es para detener caídas exclusivamente y mantener el cuerpo del trabajador en posición erguida. Compuesto por cintas de al menos 4 cm de ancho (según la UNE EN 361: Arneses Anticaídas), hebillas de ajuste en torso y perneras.
 
Los puntos de anclaje que se pueden usar con este arnés serán preferiblemente los que se encuentren por encima del usuario o por detrás del mismo.
 
El arnés con punto de espalda constituye el arnés más sencillo, para tareas en altura consistentes en caminar sobre superficies, estructuras o plataformas con la existencia de riesgo de caída a distinto nivel.
 
En caso de caída, el cuerpo del trabajador es detenido, transmitiendo la fuerza de choque generada a las denominadas cintas principales del arnés, que son las que van desde la anilla hasta la ingle. El trabajador queda mirando hacia abajo si ha caído en un arnés de espalda.

El segundo arnés que debemos estudiar es el de dos puntos anticaídas «A», en pecho y espalda según norma UNE EN 361. Este arnés también es para detener caídas exclusivamente y mantener el cuerpo del trabajador en posición erguida.

Compuesto por cintas de al menos 4 cm de ancho (según la UNE EN 361: Arneses Anticaídas), hebillas de ajuste en torso y perneras. Además de poder usar anclajes por encima del usuario y por detrás del mismo como sucede con el arnés de espalda; con el arnés de pecho se pueden utilizar también puntos de anclaje frontales en condiciones óptimas de seguridad.

El arnés con punto de pecho constituye el arnés anticaídas óptimo, pues además de ser apto para caminar sobre superficies y estructuras (o plataformas) en altura, también es válido para progresar por estructuras.

En caso de caída, el cuerpo del trabajador es detenido, transmitiendo la fuerza de choque generada a las denominadas cintas principales del arnés, que son las que van desde la anilla hasta la ingle. El trabajador queda mirando hacia arriba si ha caído en un arnés de pecho.

El tercer arnés que debemos estudiar es el de dos puntos anticaídas «A», y cinturón con anillas de posicionamiento según norma UNE EN 358. Este arnés reúne las características constructivas de los dos arneses anteriores (puntos anticaídas «A» en pecho y espalda), incorporando además un cinturón con dos anillas laterales para posicionamiento.

No se pueden hacer trabajos que impliquen posicionamiento a más de 2 m sin la  utilización simultánea de un dispositivo anticaídas.

La finalidad del cinturón es repartir parte del peso del trabajador a la cintura, para que éste pueda soltar las manos de la estructura y poder realizar su actividad con cierto confort. Las anillas laterales del cinturón se utilizan junto al denominado «cabo de posicionamiento».

El cabo posicionamiento va fijado con un mosquetón a una de las anillas; rodea el elemento de anclaje y se conecta a la otra anilla con otro mosquetón. El cabo de posicionamiento está recogido también en la UNE EN 358.

 El cuarto arnés que debemos estudiar es el de dos puntos anticaídas «A» cinturón de posicionamiento y punto ventral según norma UNE EN 813. Este arnés reúne las características constructivas de los tres anteriores, incorporando además una única anilla ventral. No se pueden hacer trabajos que impliquen el uso de la anilla ventral a más de 2 m sin la utilización simultánea de un dispositivo anticaídas.
 
La finalidad del arnés con anilla ventral es la de recibir todo el peso del trabajador expuesto.
 
El trabajador está sentado en el arnés, desarrollando un trabajo en altura muy específico que se llama trabajo en suspensión o trabajo en vertical. La anilla ventral se utiliza junto a un descensor (UNE EN 341), fijado a la anilla mediante un conector. El descensor alberga una cuerda y la fija en una posición estática para la realización del trabajo.
 
Cuando el trabajador quiere descender, acciona la palanca del equipo para permitir el paso de la cuerda por dentro del mismo.

 

LOS PASOS NECESARIOS PARA LA CORRECTA COLOCACIÓN DE UN ARNÉS DE SEGURIDAD

La colocación segura de un arnés de seguridad, resulta indispensable para el buen funcionamiento en caso de caída del dispositivo anticaídas definido previo estudio de todos los parámetros indispensables.
 
A continuación se describen los pasos a seguir para la correcta colocación del equipo:
 
 

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Protección Anticaida

PROTECCIÓN EN ALTURA.  CONCEPTO DE CAIDA LIBRE Y FUERZA DE CHOQUE.

No todos los trabajos en altura se realizan en las mismas condiciones: unas veces se trabaja suspendido de una cuerda porque no hay posibilidad de apoyar los pies en ningún lugar; otras sobre una superficie, la cual puede ser plana o inclinada, et… En la elección de un equipo de protección individual (EPI) hay que tener en cuenta precisamente estas condiciones de trabajo, la altura de la caída, el lugar idóneo donde se puede enganchar el trabajador su equipo de protección, etc.

Este artículo define de un modo sencillo y claro el concepto que se utiliza a menudo en lo relativo a los EPI a utilizar en los trabajos en altura, de manera que sea de utilidad en el momento de seleccionar y emplear los EPI contra caídas durante la ejecución de trabajos en altura, ya que se van a definir algunos de los conceptos básicos más empleados para tratar el riesgo de caída en altura.

Cuando un trabajador se encuentra en una situación con riesgo de caída y está provisto de un sistema de seguridad que detendría la caída en caso de producirse, se dice que está en situación de “caída libre”.

La parada de la caída se debe hacer de forma progresiva, de manera que las fuerzas que reciba el cuerpo del trabajador no le causen lesiones. La caída se produce, pero el sistema de seguridad la detiene.

Se puede hacer un paralelismo entre esta situación y la acción de detener un coche que está en movimiento. Hay dos formas de parar el coche, la primera es tan simple como poner un muro delante. El coche se para pero la fuerza de frenado es tan alta que las consecuencias son catastróficas. Sin embargo, si la detención se hace correctamente con los frenos la parada será progresiva, las fuerzas que detienen al coche serán moderadas para él y los ocupantes. Es cierto que necesitará mayor distancia de frenado y aparecerá el riesgo de chocar contar objetos durante la detención, riesgos que habrá que tener en cuenta, pero es la única manera de que la parada sea efectiva.

Para conseguir una parada progresiva en la detención de una caída se utilizan diferentes sistemas como son:

Absorbedores de energía, normalmente compuestos por cintas cosidas sobre sí mismas cuyas costuras se van rompiendo ante una fuerza alta.

Cuerdas que son capaces de estirarse de manera que actúan como un muelle.

Otros sistemas, ideados por los fabricantes para este fin, como pueden ser fibras elásticas, piezas que se deforman, etc.

La forma de actuar de estos elementos consiste en absorber la energía que adquiere el cuerpo en la caída. Para ello, utiliza una fuerza de frenado progresiva durante un determinado tiempo sobre la masa del cuerpo que está cayendo. Esto produce una deceleración del cuerpo hasta conseguir detenerlo.

En la siguiente figura se muestran las diferentes fases de una caída y cómo funciona un sistema de seguridad, en este caso, con un sistema anticaídas con absorbedor de energía.

Protección en Altura

A continuación, se explica el proceso físico de cómo funcionan los sistemas que hacen que el trabajador amortigüe su caída. Para ello, se deben aplicar dos fórmulas: La segunda ley de Newton: Fuerza = masa x aceleración . Y la definición de trabajo: Trabajo = fuerza x distancia.

Todo cuerpo ubicado en altura posee la denominada energía potencial (capacidad que tiene un cuerpo de realizar un trabajo al pasar de una posición más alta a otra más baja). Durante la caída, el cuerpo se acerca al suelo mientras que la velocidad se incrementa y la energía potencial se va transformando en energía cinética hasta que la caída se detiene. Cuando la velocidad es cero, la energía cinética desaparece y se transforma, principalmente, en deformación del cuerpo.

Así, y en términos generales, la energía que debe ejercer el sistema de seguridad (trabajo) para detener una caída debe ser equivalente a la energía que adquiere el trabajador durante la caída (energía cinética).

Ahora bien, para que el trabajador no sufra una fuerza de impacto excesivamente alta, el sistema de seguridad está compuesto por diferentes elementos que absorben energía y detienen progresivamente la caída.

La energía que se debe absorber depende de la diferencia entre la altura en la que se encuentre el trabajador inicialmente y la final, así como de la masa del trabajador y de la velocidad final. Por lo tanto, se deberá producir la siguiente ecuación: Energía cinética del cuerpo hasta llegar al reposo = Fuerza de frenado X distancia durante la que actúa esta fuerza. Al aplicar la fuerza de frenado al cuerpo, éste se va parando con una deceleración que se puede calcular por la segunda ley de Newton: Fuerza de frenado= masa X deceleración.

Si bien lo anterior se refiere a la teoría, es necesario apuntar que en los casos reales es algo más complejo, ya que la fuerza de frenado no es constante sino que va variando, por lo que se debería aplicar cálculo integral. De este desarrollo físico se pueden obtener otras conclusiones, que se resumen a continuación: Una misma caída se puede frenar con distintas fuerzas en función, entre otras cosas, de la distancia recorrida durante la actuación de la fuerza de frenado. Volviendo al paralelismo del coche en movimiento, si un vehículo tiene que estar detenido en un determinado punto, cuanto más tarde empiece a frenar, mayor fuerza de frenado habrá que aplicar, ya que ésta deberá actuar sobre una distancia menor. Se debe recordar que el producto fuerza por distancia debe ser igual a la energía que lleva el coche en movimiento, a menor distancia, se debe aplicar mayor fuerza.

Como la energía que hay que absorber depende de la masa, para distintas personas serán necesarias fuerzas distintas para detener la caída en el mismo espacio. La fuerza para detener un camión en una distancia será mayor que la necesaria para detener un coche que va a la misma velocidad en la misma distancia. Una misma deceleración puede ser producida por distinta fuerza de frenado en función de la masa de la persona que cae.

Si el estado final no es el reposo, la fuerza de frenado que se debe aplicar es menor. Esto es lo que le ocurre a un niño que se columpia. El niño pasa de una altura mayor a otra menor. Sin embargo, cuando se encuentra en el punto más bajo, la fuerza que recibe hacia arriba es menor que si cayera en vertical y se detuviera la caída, ya que sólo se disipa parte de la energía, puesto que otra parte se mantiene con el movimiento que aún lleva en ese punto.

De estas conclusiones se deduce que, para frenar la caída de una persona que está trabajando en altura, la fuerza de frenado que se le debe aplicar dependerá de la distancia de la caída y de la distancia durante la que actúa el frenado. Si, además, los dos parámetros anteriores son iguales, dependerá de la masa de la persona que cae. A esto se añade que la fuerza no tiene porque ser constante durante la deceleración, pudiendo producirse picos de fuerza.

Se llama fuerza de choque a la máxima fuerza de frenado que recibe la persona cuando el sistema de seguridad detiene la caída.

Si la fuerza de choque que recibe una persona mientras cae es demasiado alta, podría sufrir lesiones. Por ello, esta fuerza se debe limitar. En Europa, las normas EN (ver capítulo 4) exigen una fuerza máxima de 600 daN.

Actualmente, los elementos diseñados para detener caídas deben superar unas pruebas por las cuales se demuestre que la fuerza de choque que generan no supera ese valor. Sin embargo, como se ha comentado anteriormente, esa fuerza dependerá de la altura de caída, la distancia de frenado y de la masa del trabajador.

Este tipo de pruebas se llaman dinámicas por la forma de llevarse a cabo: se hacen dejando caer una masa de 100 kg de forma que el elemento probado participa en la detención de su caída. La distancia de caída que permite el sistema de seguridad hasta que frena la caída y la distancia durante la que actúa la fuerza de frenado dependen, principalmente, de la longitud del sistema de conexión y del alargamiento del absorbedor).

Cuando se dice que un elemento, dispositivo, sistema, subsistema o componente es “anticaídas” significa que está diseñado para detener una caída, y así viene reflejado en la norma EN 363 (sistemas anticaídas). El nombre puede inducir a error, ya que se puede pensar que un sistema “anticaídas” debería evitar la caída. Sin embargo no es así, un dispositivo de este tipo está diseñado para parar una caída.

De la misma manera se dice que un elemento es dinámico cuando tiene cierta capacidad de absorber energía.

¿Qué pasa si un trabajador pesa más de 100 kg?

Esta es una de las preguntas más habituales que se plantean al constatar que las pruebas contempladas por las normas EN se hacen con masas de 100 kg. Es importante el material por la absorción de energía de ese material.

En efecto, la norma EN 361 de arneses anticaídas y la EN 355 de absorbedores de energía hacen sus pruebas con una masa de 100 kg. de madera o metálica (en la EN 355 sólo metálica). Únicamente, las normas EN 341 (dispositivos de descenso), EN 12841 (dispositivos de regulación de cuerda para trabajos verticales) y EN 813 (arneses de asiento) permiten certificar equipos para más de 100 kg de masa.

Se realizan dos clases de pruebas: un ensayo de resistencia estática para probar que el arnés detiene la caída sin romperse y un ensayo de comportamiento dinámico que comprueba que los elementos del arnés absorben la energía suficiente para que el usuario que sufre la caída no reciba una fuerza de choque superior a 600 daN y lo mantenga “boca arriba”.

Los elementos utilizados para fabricar los arneses y los absorbedores tienen una resistencia estática superior a 1500 daN, por lo tanto, aún utilizándolos una persona de 200 kg tendríamos un gran factor de seguridad. También los puntos de anclaje requieren una resistencia mínima de 1000 daN.

Pero no se puede afirmar con rotundidad, ya que el problema lo encontramos en que sería necesario (y no se hace) medir la absorción de energía de la prueba dinámica. Una persona de, por ejemplo, 140 kg genera un 40% más de energía que una persona de 100 kg, lo que implica que el absorbedor de energía puede generar una fuerza de choque mayor que los 600 daN establecidos.

Ante esta situación, algunos fabricantes han probado sus absorbedores con pesos mayores para indicarnos su idoneidad con personas de más peso. Normalmente son empresas que están presentes en el mercado de Norteamérica dónde las normas del Instituto Nacional Americano de Normalización (ANSI) contemplan pesos de hasta 140 kg. El problema es que según estas normas se puede llegar a 800 daN de fuerza de choque y los sistemas de anclaje Europeos toman como base una fuerza de choque de 600 daN (con un factor de seguridad).

Conocedores de este problema, diversos países europeos han expresado su posición de cambiar las normas para poder probar diferentes pesos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta: La fuerza de choque producida por una persona en una caída no es la misma que la que se registra en la prueba de frenar un cilindro metálico, ya que el cuerpo humano absorbe energía por la deformación de órganos interiores.

No se conoce ningún accidente por este exceso de peso.

Los dispositivos de anclaje están sobredimensionados (los de clase A soportan un mínimo de 1000 daN).

Lo difícil es tomar una decisión cuando estamos ante un trabajador de 120 kg. Todo indica que puede utilizar el absorbedor de energía, pero no nos acompaña la prueba de la norma.

En muchos casos los prevencionistas exigen arneses certificados para 140 kg, pero no exigen lo mismo a los absorbedores o a los anclajes.

A este aspecto, Proin Pinilla, situado a la vanguardia de la protección individual presenta el nuevo arnés H-DesignTM de Honeywell.

Arnés Protección en Altura

Certificado a 140 kg 

Con un diseño innovador y ergonómico, la estructura en H ofrece a los usuarios una comodidad y libertad de movimientos únicas para que puedan concentrarse en su labor y trabajar en altura de manera segura.

Cinta colocada ergonómicamente: la estructura en H exclusiva, que cuenta con amplias aperturas a cada lado, ofrece mayor libertad de movimientos y comodidad (ausencia de irritación por roce de las cintas a los lados, en comparación con tirantes tradicionales).

Las correas de pierna horizontales previenen la fricción en las extremidades inferiores y en la región inguinal (frente a las correas de pierna tradicionales), ofreciendo mayor comodidad al trabajador.

La cinta extensible sobre los hombros ofrece todavía más movilidad (Miller H-Design, versión Duraflex ), respetando la forma del cuerpo y facilitando los movimientos.

Las hebillas están en lugares accesibles y se ajustan fácilmente: se ajustan en solo unos segundos con un movimiento intuitivo de la correa de arriba hacia abajo (frente al ajuste hacia arriba de las hebillas tradicionales).

Puntos de enganche accesibles: anilla en D dorsal en posición doblada y bucles de cinta frontales largos o una única anilla en D delantera para fácil conexión.

Correa de pecho ajustable para adaptar óptimamente la anchura: la correa de pecho se puede deslizar por encima de las cintas de hombro para permitir una mayor adaptación a todas las morfologías y aumentar la comodidad (modelos de bucle y arneses de un punto).

Arnés Miller H-DesignTM 

UNA NUEVA FORMA DE SENTIRSE SEGURO EN LAS ALTURAS

La anilla en D esternal exclusiva y patentada para el ajuste de la correa de pecho permite el centrado automático en caso de caída, de modo que impide que el trabajador se incline hacia los lados.

Diseño y costuras en verde fluorescente tanto en la parte frontal como en la dorsal. Los indicadores de caída facilitan la inspección visual antes de comenzar el trabajo.

Mejor seguimiento: 5 etiquetas protegidas situadas detrás de la placa de herramientas para facilitar las revisiones anuales y mejorar el seguimiento. Ahora incluyen información adicional sobre el usuario (nombre) y la inspección (cuadro de 10 años, próxima fecha de inspección).

Más durabilidad: cinta hidrófuga y sin manchas.

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